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Sin vosotros nada sería posible

Nos sentimos agradecidos

Aparte del trabajo que realizamos en empresas, muchas personas acuden a
nuestros programas – normalmente por recomendación.

Algunas personas han querido compartir su experiencia…

Firmas de Geoffrey y Rhea

Vuestras palabras...

Iván

SUSANA 23/11/2009

Hace ya dos años que mi empresa decidió "patrocinar" el curso de dejar de fumar para todos los empleados que quisieran apuntarse... y como no tenía nada que perder me apunté. No tenía claro si me funcionaría, porque era de las que pensaba que para lo poco que fumaba, no me merecía la pena dejarlo... pero en el fondo sí quería hacerlo, aunque no era capaz. Hoy puedo decir que ya ni lo recuerdo.

Me siento como si no hubiera fumado jamás, y tengo la certeza de que nunca voy a volver a hacerlo, porque realmente me siento libre. Ha sido tal el éxito que mi marido se ha decidido también a hacer el curso, y él también lo ha dejado. Todo el mundo que nos conoce se va interesando por él, al ver que lo hemos dejado, y estoy muy contenta de poder invitar a todo mi entorno a compartir la experiencia.

Sólo quiero decir que mi vida ha cambiado para siempre, y no podría estaros más agradecida por ello.

MERCEDES 11/12/2009

Dejé de fumar con vosotros hace 5 meses. Llevaba 30 años fumando y sinceramente ¡no me lo puedo creer! Me siento feliz cada vez que pienso en ello porque, realmente, estaba presa del tabaco, no era capaz de hacer nada sin fumar y ahora.... ¡me siento libre! Os estaré eternamente agradecida. Muchas gracias. Mercedes

JESUS 23/11/2009

No quiero dejar pasar más tiempo sin darte mi enhorabuena por tu excelente exposición del curso y agradecerte los efectos que ello ha surtido en mis amigos Begoña y Angel. Aunque, efectivamente, yo ya conocía el método, su efectividad ha sido tan fuerte (o más) que la primera vez, pues yo estaba ya convencido de antemano, y me fue muy fácil seguir tus razonamientos y consejos. Muchas gracias de nuevo por tu ayuda. Te envío un afectuoso saludo.

CRISTINA 19/03/2010

CRISTINA  19/03/2010

Creo, que cuando yo empecé a beber, pensaba al igual que casi todo el mundo piensa, que beber alcohol era normal, y que era totalmente controlable. ¡ No tenía ni idea del pozo al que iría cayendo poco a poco !. Empecé como casi todo el mundo, el fin de semana cuándo salía por la noche, que era de ciento a viento.Posteriormente, empecé a beber vinillos por las tardes del fin de semana, ya que era lo más barato( entonces costaba el clarete 10pts ) y no me alcanzaba la paga para cubrir mucho más. Recuerdo que llego un día que estaba estudiando un examen para la carrera, estaba cansada, nerviosa y con bastante ansiedad; de repente me vino a la cabeza la idea de una cervecita, núnca había bebido en casa salvo celebraciones, y menos en mitad de horas de estudio. Abrí el frigo y me la tomé. No me vió nadie, pero noté que me quedé más relajada .Esto me sirvió para adquirir una conducta aprendida; situación de ansiedad- cerveza que relaja. Yo ya soy una persona bastante ansiosa de por sí y a esto se unió un cáncer bastante temprano de mi Madre y una relación sentimental terrible, que hundió mi autoestima en el subsuelo. Así que en muchas situaciones aun siendo bastante joven ya recurría a beber para aliviar toda mi tristeza (alivo que era volver a casa medio cao sin nada solucionado). Todavía en esta situación seguía pensando que entraba dentro de la normalidad. Por aquel entonces yo salía mucho con una amiga que bebía casi a la par que yo, aunque yo me tomaba 2 cervezas ó 2 copas mientras ella se tomaba una. Ya no me gustaba mucho quedar con amigas que no bebían, pues me sentía incómoda. También pensaba que la persona que no bebía era un poco sosa y siempre la animábamos a tomar algo. Llegó la época de las bodas de las amigas, de las cuales recuerdo de todas el principio, pero de casi ninguna el final. Y lo que es peor no me acuerdo de muchas cosas que pude decir o hacer, ya que no era yo laque controlaba mis actos sino el alcohol. Por fin me tocó el turno y me casé yo. Hoy tengo 2 hijos y 8 años de matrimonio estropeados en buena medida por el alcohol. Al principio de mi matrimonio, salíamos todos los días y muchos cenábamos fuera, creo que más por el beber que por el comer. Yo con 2 copas de más me volvía agresiva verbalmente y le increpaba a mi marido todo lo que me daba la gana. Así el respeto mutuo dejó de existir y nuestra convivencia no servía más que para hacernos daño. Tuvimos la primera hija, cuando todavía la pareja no estaba tan deteriorada y la segunda vino por no tener una hija única. Recuerdo que al enterarme que estaba embarazada, me fastidió pensar que no podría beber en los nueve meses más la lactancia, a pesar de que me hacía ilusión tener un segundo niño. Después de las niñas ,mi adicción fué creciendo, me daba cuenta que estaba cansada, tenía menos paciencia, y pagaba mis muchos problemas enfadádome con ellas. Yo trabajaba y mientras tuviera que mantener la compostura no bebía, por lo menos demasiado. Hoy me doy cuenta , que yo noto el olor a alcohol en la gente, aunque tan sólo haya tomado una cerveza. Pero entonces, me autoexcusaba y pensaba que los demás, mientras no hubiera bebido mucho no lo notarían. Me gustaría saber la realidad; o quizá NO. Entonces me preguntaba también, por qué las niñas preferían a su padre,pese a estar conmigo casi todo el día. Hoy lo sé, de hecho las noto mucho más cercanas a mí ahora y si por lo que sea falto, me reciben con los brazos abiertos y un montón de achuchones. Una de las cosas que más me pesa de mi adicción al alcohol y que nunca voy a saber, ni a poder echar marcha atrás es , cómo les han podido influir mis reproches y si he causado en ellas inseguridad e incluso baja autoestima. Sea lo que sea, gracias a Dios, he salido de ese pozo y todo lo que esté en mis manos para enmendar mi espantosas actuaciones, cueste lo que me cueste, lo haré; ya que con la adicción al alcohol, además de muchos daños persolales, creas múltiples daños colaterales. Ya era consciente de que tenía un problema muy serio, que interfería en todo en mi vida, pero no era capaz de recurrir al único sistema para dejar el alcohol que conocía , que era A.A. Me moría de verguenza pensando que mi condición de lo que por entonces yo creía "alcohólica" se hiciera pública en mi entorno. Tuve la suerte de dar con este sistema, en el que te hacen ver la realidad del alcohol, que es una droga tan extendida que la mayoría de la gente no la ve como tal. Asistí a una charla y ¡ Oh , sorpresa ! , la gente que estaba allí, era NORMAL. Una médico, un dentista, una psicóloga... etc y yo. Me sentí arropada y cómoda al poder contar mi experiencia y que se me entendiera y no se me viera como un bicho raro, sino como una persona que afortunadamente se había dado cuenta de que el alcohol estaba destrozando a ella y a los suyos la vida, y que quería poner fin a aquella adicción. Necesité un refuerzo pues recaí al poco, quizá porque en el fondo seguía creyendo que si otros pueden controlar yo también y que por una sóla cerveza no pasa nada, y me volví a poner en le cuerda floja y me volví a caer. Pero como mi cofianza en Geoffrey y su método es plena, me puse de nuevo en sus manos, hasta que conseguí dejar de ver el alcohol comoalgo que me proporciona ALGO, porque la realidad es que todo lo que me ha proporcionado hasta ahora es un ASCO. Al dejar el alcohol se me abrió el cielo y además no me resultó dificil, ni tengo que estar evitando situaciones, ni nada parecido; es más estoy terminando de escribir esto trás una cena con amigas en la que me he reido como núnca, he dado rienda suelta a mi desparpajo y todo esto.......SIN ALCOHOL. Por eso puedo escribir, de otro forma estaría cayendo medio desmayada en la cama de cualquier manera. Al librarme de esta pesadilla; me dï cuenta; aunque parezca cursi de lo bonita que es la vida: disfruto de cada instante y aprovecho el dïa desde que me levanto hasta que me acuesto. Disfruto si voy en bici con las niñas, porque tengo energía, no cómo antes que tenía que sacarla de dónde no había, ya que se la habían consumido las 3 cañitas de antes o las del día anterior. Disfruto del trabajo, no tengo que disimular con la interina, ni con la vecina, ni con mi marido ( al que no he conseguido engañar núnca ). Y no me tengo que sentir como una mierda, ya que aunque tuviera valores, todos estaban emborronados por MI AMIGO EL ALCOHOL. Gracias Geoffrey, porque con tu ayuda me has devuelto la vida . En casa la relación con mi marido ha cambiado de parte a parte, no somos una pareja ejemplar , pero vamos por mucho mejor camino. Ahora parecemos una familia y yo noto que mis hijas están sensiblemente mejor. Y sobre todo, he vuelto a valorarme y a quererme, porque estando más o menos bien conmigo, es la única manera en la que puedo estar bien con los demás. Sólo tengo una cosa que lamentar, y es no haberme dado cuenta antes. Gracias también Geoffrey, por haberme llamado valiente al atreverme a dar el paso que otros, aún pensando que deben, no lo dan. A la gente que está en la situación que yo estaba ( que yo sé que es mucha), les animo a que saquen valor y lo enfrenten, nadie te va a señalar; y aunque lo hagan, no hagas ni caso porque se va a hacer de "día" para tí y los tuyos. Podemos volcar nuestra vida completamente en muchas personas o actividades que merezcan nuestra atención, pero no en esta droga tan extendida que no nos lleva más que a la autodestrucción. Escribo esto, porque es una pequeña muestra de todo lo que tengo que agradecer y no se me ocurre mejor manera. Un abrazo. Cristina

HELENE 10/03/2010

¡¡¡Geoffrey es mi salvador!!! Yo bebía vino tinto todos los días desde mi juventud (hace 35 años más o menos). Pensaba que no podría vivir sin mi ritual de copitas antes de cada cena y, los fines de semana, en cada comida también. Creía que esto hacía parte de mí y que me moriría con una copa en la mano.... Pero, a la vez, me sentía muy culpable de esta necesidad absurda y mi salud no era tan buena como antes. En realidad, sufría mucho de no poder dejar el vino.

Un día, un amigo me hablo de Geoffrey y mi destino cambió del todo: en una sesión de más de 6 horas, tomé la decisión de no beber nunca más... Y así fue. LLevo tres meses sin beber y lo mejor de todo, sin sufrir desde el primer momento, sin tener ningunas ganas de vino. Me encuentro por fin libre de este horrible adicción gracias al excelente trabajo de Geoffrey.

GRACIAS mil veces.

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