Tengo Suficiente – Soy Suficiente.
noviembre 25, 2025
-
BoletinesResiliencia - Mindfulness y mucho más
-
Geoffrey Molloy
La gran idea parasitaria de nuestra sociedad: la felicidad y la satisfacción están “ahí fuera”, se pueden comprar, ingerir, tragar, adquirir.
Una de las ideas clave del budismo es el concepto de Dukkha. Para este post, Dukkha se traducirá como sufrimiento o sensación de insatisfacción.
Dukkha (la experiencia del sufrimiento y la insatisfacción) en las enseñanzas tradicionales se atribuye principalmente a la ignorancia o al olvido de la realidad de lo siguiente:
- La impermanencia (nada en este mundo físico es permanente)
- La ilusión de la separación. La idea de que soy un ser separado e independiente, separado de todas las demás cosas, y, por último…
- el “origen dependiente” o interdependencia, no comprender que todo está profundamente conectado, que todo existe porque todo lo demás existe.
Dukkha puede considerarse una característica fundamental de la existencia, que representa la insatisfacción inherente que se encuentra en todas las experiencias y apegos condicionados.
Comprender dukkha es comprender que la satisfacción duradera no se puede encontrar en el exterior.
La ignorancia de esto conduce al aferramiento y la aversión, lo que lleva a la “insatisfacción” y al sufrimiento.
Otra forma para comprender la insatisfacción básica es a través de un prisma evolutivo.
A John D. Rockefeller, el primer multimillonario de Estados Unidos, cuando le preguntaron cuánto dinero era suficiente, respondió (en tono jocoso/irónico) “solo un poco más”.
Este “solo un poco más” es una parte fundamental de la naturaleza evolutiva humana, pero… ¿Cuánto amor es suficiente? ¿Cuánto poder es suficiente? ¡Nunca es suficiente! La tendencia de los seres humanos es querer siempre un poco más. Es un rasgo útil que mejoró la posibilidad de supervivencia y transmisión de genes en los entornos en los que nos encontrábamos en el pasado. Esta característica se ha distorsionado terriblemente.
A lo largo de la historia, los seres humanos han fabricado cosas para satisfacer necesidades. Esto ha cambiado radicalmente; nuestra sociedad de consumo se basa en la fabricación de necesidades. Fabricar necesidades es, en realidad, fabricar insatisfacción. Nos han manipulado para que pensemos que necesitamos mucho más de lo que realmente necesitamos. Probablemente hayas oído la frase…
“compramos cosas que no necesitamos, con dinero que no tenemos, para impresionar a gente a la que no le importa”.
Esa es una forma de vida esencialmente vacía; te mantiene hambriento/vacío y te convierte en víctima de un consumo sin sentido. Con las relaciones sociales, los algoritmos y la inteligencia artificial, este impulso se manipula para que vivamos con una constante sensación de insuficiencia: “No es suficiente”, “Necesito más”. “Si pudiera conseguir un poco más”… La felicidad y la paz no provienen de tener más cosas, sino de tener un propósito, de saber que tienes suficiente, que tú eres suficiente.
Aquí es donde entra en juego la gran idea parasitaria de nuestra sociedad: que la felicidad y la satisfacción están “ahí fuera”, que en el mundo físico se pueden comprar, ingerir, tragar, adquirir. Esto es lo que mantiene en marcha la rueda de hámster del consumidor. La verdad es que la paz, la plenitud y la conexión siempre están ahí, siempre presentes dentro de ti (incluso cuando lo olvidas). La felicidad y la paz consisten simplemente en aprender a apartarnos de nosotros mismos para conectar con lo que siempre está ahí, esperando a ser descubierto y experimentado.
Aun no hay comentarios