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Persona rechazando botella de alcohol felizmente

hora cero, cero

Un programa online revolucionario e innovador con Geoffrey Molloy, autor de Es fácil vivir sin alcohol... ¡si sabes cómo! y CERO, CERO.

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Libro hora cero cero

Preguntas frecuentes sobre el alcohol

¿Soy un alcohólico?

No, no eres un alcohólico. No hay tal cosa como un alcohólico, no como es conocido generalmente en nuestra sociedad. Ni tampoco existe la enfermedad del alcoholismo. La mayoría de las personas definirían el alcoholismo así: “una enfermedad con la que naces, probablemente genética, sin cura. Una vez alcohólico, siempre alcohólico; nunca serás capaz de disfrutar de la vida como una persona normal, porque los alcohólicos son diferentes de las “personas normales” especialmente de los “bebedores normales”. Esto son creencias comunes, pero no nacen de la ciencia ni de la experiencia de primera mano. La evidencia científica simplemente no respalda este punto de vista. Una manera sencilla de verlo es la siguiente. Hay muchas drogas adictivas y llamamos a las personas que consumen tales drogas habitualmente − adictas. El alcohol es una droga adictiva (no hay duda sobre esto). Sin embargo, el alcohol es la única droga para la que existen dos categorías: “bebedores normales” y “alcohólicos”. No hablamos de “fumadores normales” y “nicotin-ólicos”. No hablamos de “adictos normales a la heroína” y “heroin-ólicos”, etc. La enfermedad del alcoholismo no existe; lo que sí existen son adictos al alcohol. Un adicto al alcohol es una persona que utiliza alcohol en su vida de manera habitual y experimenta una reducción de su calidad de vida (emocional, física, económica) y causa daños a las personas de su alrededor (especialmente a su familia). En el lugar de trabajo, puede que cause hasta problemas legales. Y… a pesar de todos estos factores, la persona continúa bebiendo.  Este daño puede ser tan sutil como simplemente no estar presente o puede ser algo tan dañino como la violencia o conducir bajo los efectos el alcohol.

¿Es una enfermedad?

No, no es una enfermedad. El alcoholismo fue clasificado como una enfermedad por primera vez en 1956 por la American Medical Association, conducido por consideraciones financieras y sin ningún tipo de base científica ni médica. Clasificar el alcoholismo como una enfermedad significaba que el tratamiento fuese pagado por el seguro médico. En 2012 volvió a clasificarse como una enfermedad, la justificación siendo similar; permitir el pago del tratamiento mediante seguros médicos. Otra justificación absurda era que al clasificar el alcoholismo como una enfermedad se eliminaría el estigma asociado con el alcoholismo. Esto es lo contrario a la realidad. No hay referencia alguna a evidencia científica. Muchos neurólogos eminentes, médicos y neurobiólogos entre otros, han discutido y siguen discutiendo e insistiendo que no es una enfermedad.

¿Es una enfermedad cerebral?

Cuando una persona bebe alcohol no hay duda de que su cerebro cambia. De la misma manera que aprender a nadar, tocar el piano, montar en bici crea cambios en el cerebro. El cerebro posee una característica conocida como neuroplasticidad. Esto significa que el cerebro es adaptable y se auto-organiza. Esto es un proceso completamente natural y normal. Este proceso es ventajoso normalmente. La adicción sigue el mismo proceso, sólo que en este caso es peligroso. Decir que la adicción es una enfermedad porque crea cambios en el cerebro que a su vez causa comportamientos para conseguir más alcohol es confundir el efecto con la causa. Es igual que decir que las consecuencias/síntomas de la adicción son la causa de tal adicción. No necesitas tener ni medio cerebro para ver la falacia de este argumento. El abuso prolongado del alcohol causa daños cerebrales globales (la inhabilidad de crear recuerdos, como ejemplo). Esto es el resultado de la adicción prolongada, no la causa.

¿Es genético?

No hay genes que te condenen a la adicción. De acuerdo con Enoch Geddis del NIH (National Institute of Health) tus genes no te condenan a ser un alcohólico; los genes proporcionan tendencias y predisposición y no tu destino. La adicción es heterogénica; lo que significa que engloba muchos factores − social, familiar, de trauma, estilo de pensar − entre otros. Hay genes que influyen en cómo el cuerpo procesa el alcohol; existen personas que no tienen esos genes y se vuelven adictos. Culpar a los genes de la adicción o llamarlo enfermedad es simplemente una manera de medicalizar la adicción para intereses económicos. Hecho: la mayoría de las personas consiguen liberarse de la adicción sin utilizar medicación y sin tener que pasar meses y una pequeña fortuna en centros de tratamiento.

¿Esto tiene algo que ver con AA (Alcohólicos Anónimos)?

Nuestro programa “Libérate – libre e independiente” no se parece en nada a AA. Es diferente en muchos aspectos. Describiría nuestro programa como empoderador, mientras que AA es desempoderador. No se requiere de ti que des las riendas de tu poder a ningún dios ni a ningún tipo de ser divino con un poder mayor. No hay necesidad de asistir a reuniones semanales, (aunque sí, tenemos una comunidad on-line para los que quieren compartir experiencias).  Tampoco tendrás que pasar el resto de tu vida pensando en no beber. No se te tratará como alquien que está enfermo y no puede ser curado. El hecho es que fuiste engañado/seducido a beber alcohol; no sabías que era una droga altamente adictiva, la droga más destructiva en nuestra sociedad. No tienes ningún tipo de culpa por tu adicción, pero tú sí tienes la total responsabilidad de solucionar el problema.

¿Cómo gestionaré mi estrés sin alcohol?

La mayor parte del estrés en la vida de un adicto al alcohol es creado directa o indirectamente por el propio alcohol. Liberarte de la adicción al alcohol significa también liberarte de una gran cantidad de estrés. El alcohol crea ansiedad y depresión, lo que te hace menos resistente emocionalmente y menos capaz de gestionar los acontecimientos adversos.
La vida es difícil y aprender cómo desenvolverse en situaciones de estrés, cómo dejar de pensar tanto, cómo identificar, gestionar e integrar los sentimientos desagradables e incómodos son habilidades que todo el mundo necesita aprender. Es algo que enseñamos como parte de nuestro programa.
Estas habilidades son especialmente importantes si arrastras algún tipo de trauma no resuelto.

¿Cómo puedo ayudar a alguien con problemas de alcohol?

No pierdas el tiempo machacando al bebedor. Él/ella ya sabe lo malo que es. Aunque no quiera admitirlo ante ti, en su corazón es consciente de que se está haciendo un daño inmenso a sí mismo y a los demás. Es muy probable que viva en un infierno emocional. Probablemente la persona esté desesperada por liberarse, pero le aterra enfrentarse a la vida sin alcohol; irónicamente, también tendrá miedo de lo que pasará si sigue bebiendo.  Si te pones duro con ella, es muy probable que endurezca su postura y luche contra ti.
Es el miedo lo que hace que el bebedor siga bebiendo, así que céntrate en los aspectos positivos de la libertad más que en los aspectos negativos de la adicción al alcohol. Puede ser de ayuda, colocar a la vista de la persona mi libro. Hazle ver que es posible dejar de beber sin sufrir y sin echarlo de menos.
Si eres la pareja de un adicto al alcohol y te está causando daño a ti o a otros miembros de tu familia (por ejemplo, hijos), es vital que te cuides y te protejas a ti y a ellos. Poner excusas y encubrirle, no ayuda y sólo prolonga la miseria y el sufrimiento.

¿Podré tener una vida social sin alcohol?

¡Por supuesto que sí! Aunque es bastante probable que algunas de tus amistades cambien. Perderás algunas amistades poco saludables y encontrarás otras nuevas más sanas. Una observación común después de dejar de beber es que muchas de nuestras amistades se basaban, de hecho, casi por completo en una adicción compartida al alcohol y en la comodidad de tener otros compañeros con hábitos de consumo similares. «Los pájaros de un mismo plumaje siempre vuelan juntos», dice el refrán. Igual que los que fuman porros se juntan con otros fumadores de porros, los cocainómanos se juntan con otros cocainómanos y los heroinómanos se juntan con otros heroinómanos, de la misma manera los adictos al alcohol suelen salir con otros adictos al alcohol. Son amistades de «adicción compartida». El aspecto social es una consecuencia de la adicción. Sin la adicción compartida hay poca o ninguna amistad real. Así que, cuenta con ello.
Pasar un buen rato no depende tanto del alcohol que bebas como de la compañía que tengas. ¿Has estado alguna vez en una fiesta o cena aburrida con gente aburrida o desagradable y te has dado cuenta de que, por mucho que bebas, la fiesta no va a mejorar?  Por el contrario, ¿has estado alguna vez en una fiesta con una estupenda compañía en la que no has podido beber y después te has dado cuenta de que te lo has pasado estupendamente sin alcohol? La calidad de la amistad es mucho más importante que la droga que puedas o no consumir. 
Una vez que tengas la percepción y la actitud correctas, no echarás de menos el alcohol y no sufrirás. Las situaciones sociales serán mejores en muchos sentidos. Es más, te sentirás mucho mejor al día siguiente en lugar de sentirte enfermo, con remordimientos, cansado y avergonzado recuperándote de los excesos de la noche anterior.
La mayoría de nuestros clientes vienen por recomendación. Vieron a alguien, normalmente en un entorno social, que se había liberado de la esclavitud de la adicción al alcohol con nuestro programa, sintieron envidia y decidieron apuntarse también.

¿Cuál es la definición de adicción?

Seguir con un comportamiento a pesar del daño que crea en tu vida y, a menudo, en contra de tu juicio racional.

¿No tengo mucha fuerza de voluntad, así que este programa funcionará para mí?

Si te preguntara, «¿cómo se siente una persona que no come plátanos?» probablemente contestarías, «normal, no muy diferente de una persona que come plátanos.» Ahora bien, si te pregunto, «¿cómo se siente una persona que quiere comer un plátano pero no puede?», probablemente dirías, «bueno, igual se siente mal, privada de algo que quiere hacer pero no puede tener». Lo mismo se aplica para liberarnos de la esclavitud de la adicción al alcohol.
Si la persona sufre porque no ha cambiado su percepción de y su relación con el alcohol, entonces lo dejará con el siguiente pensamiento: «Quiero beber pero no puedo (porque es muy malo)». Esto requiere gran fuerza de voluntad e igual que con los plátanos, la persona se verá obligada a sufrir, porque se siente privada de su placer, ayuda, apoyo, anestesia para desconectar, etc.  Nuestro principal objetivo es darte una percepción precisa del alcohol que te permita tomar la decisión libre de dudas, con un sentido de alivio y felicidad. Además, nuestro objetivo es que te liberes de esta esclavitud y puedas decir: «Puedo beber pero no quiero» o «puedo beber pero para qué? Es que no me da nada. Una actitud que no requiere nada de fuerza de voluntad.  

¿Qué les diré a mis amigos?

Esto varía según la personalidad de la persona que deja de beber y el tipo de amigos o situaciones en las que piensa estar después de dejar de beber. Durante nuestras sesiones te ayudaremos con algunas pautas sencillas para ayudarte a elaborar tu propia estrategia.

¿Tendré que evitar situaciones tentadoras?

Con la percepción y la actitud adecuadas, las situaciones supuestamente tentadoras se convierten en situaciones reforzantes. Esta es una experiencia común entre nuestros clientes: encontrarse con antiguos colegas con quienes se emborrachaban antes, ver el estado en el que siguen y sentirse afortunados de ser libres. Muchos comentan que, en lugar de sentir envidia o tentación, sintieron lástima por sus colegas y muy agradecidos por no tener que envenenarse más.

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