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Persona rechazando botella de alcohol felizmente

hora cero, cero

Un programa online revolucionario e innovador con Geoffrey Molloy, autor de Es fácil vivir sin alcohol... ¡si sabes cómo! y CERO, CERO.

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¿Por qué cada vez más mujeres dejan el alcohol?

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Vivir Despierto - Es fácil si sabes cómo

Dos directivas que acudieron al programa de Vivir Despierto cuentan en primera persona su experiencia en Telva.

abril 25, 2023

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Dos directivas nos lo cuentan en primera persona

Actualizado 22/04/2023 – 09:41

Por salud, por estética o porque sienten que esa ‘copita’ de más ya son unas cuantas, son muchas las mujeres que optan por no beber alcohol, empezando por la reina Letizia. La mente y la adicción te hace pensar que no serás capaz de disfrutar de la vida ni divertirte igual, pero la realidad es otra. Nos lo cuentan varias personas que lo han experimentado en un curso de cuatro días para dejar de beber alcohol sin sufrir.

¿Por qué cada vez más mujeres dejan el alcohol? Dos directivas nos lo cuentan en primera persona

Desde que decidí ir a cubrir un curso en Coo (un pueblo de Cantabria) donde enseñan a dejar adicciones como el tabaco, el alcohol o la rumiación mental (no poder dejar de pensar) he ido haciendo mi testeo personal: cuando alguien dice ‘he dejado de fumar’, los que le rodean le felicitan; cuando alguien dice ‘he dejado de tomar alcohol’, la gente le pregunta ¿por qué? Como si no bastara con dejarlo porque sí, por salud y por decisión personal. Por libertad.

Todos creemos tenerlo controlado

El alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida en España (según la Encuesta sobre alcohol y drogas en España. Edades 2022), pero seguimos con la idea incrustada de que cuando alguien deja el alcohol es porque tiene un problema, porque ‘se le ha ido de las manos’ y, lo peor, seguimos pensando que ‘un par de copitas’ no hacen daño. Pero es que esas copitas son un margen absolutamente subjetivo en el que todos encontramos una cantidad cómoda donde posicionarnos. «La realidad es que cada persona bebe lo que puede permitirse beber», me cuenta Rhea Sivi, directora junto a Geoffrey Molloy de Es fácil si sabes cómo, una organización con la que miles de personas están dejando el alcohol, y con la que unas 30.000 personas han dejado ya el tabaco en España, contando solo las que acuden a sus talleres de Cantabria. Otras tantas, más difícil de cuantificar, lo habrán hecho con el libro ‘Es fácil dejar de fumar si sabes cómo’ de Allen Carr con el que muchos dejamos de fumar, y del que Rhea y Geoffrey fueron mano derecha en España. Ahora, desde su campamento base en una maravillosa finca en Coo (Cantabria), explican con paciencia infinita por qué las adicciones nos engañan de tal forma. Ahí me he colado unos días, y esto es lo que he visto.

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Las preciosas vistas del valle desde el hogar de Rhea y Geoffrey Molloy.
Las preciosas vistas del valle desde el hogar de Rhea y Geoffrey Molloy.

¿Las mujeres tienen menos prejuicios para dejar el alcohol?

Eran cinco mujeres y un hombre los que acudían a este curso, desde puntas distintas de España, e invirtiendo su dinero y sus vacaciones de Semana Santa. ¿Desesperados? No lo pensarías si no supieras que han venido a hacer aquí. Tienen sus trabajos, sus familias, su deporte y sus rutinas… pero sienten que hay algo que les puede, que aunque les permita ‘funcionar’, les resta. «Crees que no tienes un problema porque cumples con tus obligaciones; trabajo, familia… y cuando te das cuenta, y te paras a analizar, ya está dentro», me cuenta Ana R. una directiva de 51 años con dilatada experiencia en el mundo de la publicidad y su propia agencia de comunicación desde hace varios años. «Todos los momentos eran buenos para tomar un vino, ¿por qué no iba a hacerlo? En la comida, un vino; por la tarde, las últimas horas de trabajo con un vino me parecían mucho más llevaderas; y ya en la cena, el siguiente…Eran momentos donde encajaba. Llegaba a tomarme a diario 4 o 5 copas de vino. Piensas que es normal, pero la realidad es que ya no sabes dejar de hacerlo».

Uno de los momentos de relax y conversación en el curso para dejar el alcohol en Coo.
Uno de los momentos de relax y conversación en el curso para dejar el alcohol en Coo.@loretoROZ

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He vuelto a hablar con ella dos semanas después de volver: «Es la mejor decisión que he tomado: ser libre del alcohol. Darme cuenta de que mi vida es más plena sin él, tengo más energía, y mi estado de ánimo ha cambiado radicalmente. Tengo la sensación de haber recuperado las riendas de mi vida, mi energía, mi libertad y mi felicidad. Ahora lo pienso y me alteraba por todo, tenía discusiones que ya no tengo. Quieres pensar que el alcohol ‘te da’ o ‘te suma’, y en realidad no hace otra cosa que ‘quitarte’ o ‘restarte'».

En el curso la mayoría eran mujeres, pero según la Encuesta Nacional de Salud de España las personas que beben habitualmente son el doble en hombres (uno de cada dos), que en mujeres (una de cada cuatro). Geoffrey Molloy cree que para los hombres es más difícil verlo y reconocerlo. «Un hombre que sabe beber es un hombre valioso, se saca pecho de ello. Para un hombre, decir que no bebe en ciertos ambientes es un abismo que no se ven capaces de salvar». Rhea Shivi apunta que la mujer suele pensar más en conjunto, en el ambiente que está creando, en su familia. «Es cierto que, sobre todo después de la pandemia, ha aumentado el número de mujeres que vienen al curso. Muchas notaron que se les iba de las manos porque antes del confinamiento había frenos, como tener que llevar a los niños al cole, levantarse antes, el deporte… que la pandemia eliminó. El teletrabajo tampoco está ayudando, los momentos de consumo en casa han crecido». Eso demuestra, añade Geoffrey, que realmente «no bebemos lo que queremos, sino lo que podemos en función de los frenos que tenemos en ese momento».

Una de las habitaciones donde se alojan las personas que van al curso para dejar el alcohol.
Una de las habitaciones donde se alojan las personas que van al curso para dejar el alcohol.

Esos frenos (y lo rápido que se van) pueden ser muy variados, en Cantabria los escuché todos: «Empresa con problemas, divorcio, ruptura, depresión, soledad, timidez, mezcla con drogas…», cambia la circunstancia, pero no el hecho.

La realidad es que desde pequeños hemos sido ‘preparados’ para ver como normal el consumo de un tóxico que se llama alcohol. La otra gran realidad es que según la encuesta nacional se estima que en 2017 (último dato disponible) en España se produjeron 15.489 muertes atribuibles a alcohol, siendo un 73,8% en hombres. Además el 55,7% fueron muertes prematuras (en personas menores de 75 años), siendo esta última proporción bastante más elevada en hombres (61,3%) que en mujeres (39,8%).

El bombardeo del alcohol desde pequeños

¿Por qué voy a querer dejar algo que mola y que no me hace daño?, es el argumento (la fachada) con la que la mayoría se justifica. Y es muy comprensible, desde pequeños estamos viendo el alcohol en la mayoría de acontecimientos de nuestra vida: buenos (celebraciones), malos (pasar las penas) o planos (esa ‘copita’ diaria, que nunca suele acabar en singular). Asumimos con normalidad que nuestros adolescentes beban y solo nos preocupa que no se emborrachen con demasiada frecuencia.

Marina A. es también directiva y socia en una agencia de viajes, tiene 50 años y vive en un pueblo grande de Navarra: «Allí el encuentro social está ligado al alcohol: salimos a tomar el vino, y ese aperitivo termina a las 19.00 de la tarde. Después ya es un «cuesta abajo del día», pero el centro han sido la cervezas o los vinos, aunque en medio vayan acompañados de amigos y conversaciones. Lo único que había en mi vida sin alcohol era el deporte, y era lo primero que aparcaba cuando el alcohol pasaba factura al día siguiente». Después de hacer el curso Marina ve las cosas con otra perspectiva: «Mi vida giraba en torno al alcohol, mi momento soñado de relax era con dos vinos en casa, pero luego nunca era así, porque podían llegar a ser 10. Llegó un momento que cuando me proponían hacer algún plan pensaba si estaría lista para ello por la resaca«.

El caso de Marina se mezcla además con la culpa que nos invade con frecuencia a las madres. «Yo pensaba que lo tenía controlado, pero mi hijo adolescente me había pedido varias veces ‘mamá, no bebas'» Son mujeres listas, trabajadoras, buenas madres… pero un día el freno se le fue y ni la petición de su hijo, que Marina contaba allí con lágrimas en los ojos, podía contener el ansia. Quince días después de decidir dejar el alcohol, la realidad para ella es otra: «Estoy feliz, ahora veo cómo estaba afectando a la relación con mis hijos, yo al final ya tenía vergüenza de que me vieran tirada después de una resaca. Ahora estoy plenamente consciente con ellos, plena, mi vida marcha y ellos se dan cuenta. Esta semana uno me ha dicho: «Mamá, no estas bebiendo últimamente, no?»

Realmente si supiéramos lo plena que puede ser la vida sin alcohol, se caerían todas las fachadas que nos justifican beber. «El problema es que mucha gente cree que cuando bebe está calmando el estrés, pero en realidad solo elimina la ansiedad que el mismo alcohol le ha provocado. El resto de problemas siguen ahí, y a la mañana siguiente los veremos peor aún», cuenta Geoffrey. El concepto social del alcohol, tampoco ayuda, y ahí los hombres lo tienen todavía más difícil.

La maravillosa comida de Rhea Sivi es una de las grandes recompensas entre charla y charla.
La maravillosa comida de Rhea Sivi es una de las grandes recompensas entre charla y charla.

En el curso también estaba Juanma S., para quien el alcohol fue en su día ese comodín que le permitía ser más divertido, más lanzado con las chicas, más gracioso. Lo malo es que a la vez que pensaba eso, a la pandilla se unió la cocaína. Cuando se dio cuenta había perdido a su familia y su trabajo. Escuchar contar esto a un hombre bueno, ciclista semiprofesional, divertido y lleno de vida me vuelve a hacer pensar cómo podemos destrozarnos la vida mientras pensamos que nos la hacemos divertida. Le acompañaba al curso Macarena, su hermana, un ángel que le cogió de la mano para llevarle hasta aquí. «yo he dejado de ir con gente que solo sabe divertirse con alcohol. Después de ver a mi hermano, tengo claro lo que esto significa y lo engañados que estamos».

Hay personas para las que el momento de ‘casa’ de paz, se asocia a su copa, caña, vino… Y este era el caso de Ángeles, que me contaba allí que para ella estar en un bar es estar en casa. «Yo de pequeña y en el pueblo era el sitio donde solía estar. Me hace sentir bien… o eso creía… porque ahora sé que muchos desastres han venido por ahí».

Qué se hace en un retiro para dejar el alcohol

Primero, entender el engaño, abrir los ojos. Después volver a recuperar un abanico enorme de sensaciones básicas que hemos olvidado. En ‘Es fácil dejar de beber’ dan una caja de herramientas muy poderosas para sacar cuando el engaño vuelva a intentarlo: respiración, meditación, noción corporal, ejercicio, paseos, naturaleza y buena alimentación. Lo mejor es que esas herramientas no hay que ir a comprarlas, están en ti, empezando por tu respiración.

Uno de los pilares del curso es enseñar a vivir el momento presente y disfrutar de todo lo que te rodea, como los paseos por la naturaleza. Un paseo 'mindful' en compañía de Geoffrey.
Uno de los pilares del curso es enseñar a vivir el momento presente y disfrutar de todo lo que te rodea, como los paseos por la naturaleza. Un paseo ‘mindful’ en compañía de Geoffrey.@loretoROZ

Pero además en esta finca de Coo descubres todo esto acompañado de la paciencia infinita y sabiduría de Geoffrey, la maravillosa comida de Rhea e Ishta, el descubrimiento del cuerpo por parte de Kira y en definitiva el del bonito hogar de la familia Molloy en este Valle de Coo. Y, si además tienes la misma suerte que yo, te llevas por el mismo precio cuatro amigos que la vida no te hubiera puesto delante si no hubieran tenido la valentía de reconocer «siento que no soy libre».

Participantes valientes en el curso para dejar el alcohol de 'Vivir despierto-Es fácil si sabes cómo' en Coo, Cantabria.
Participantes valientes en el curso para dejar el alcohol de ‘Vivir despierto-Es fácil si sabes cómo’ en Coo, Cantabria.@loretoROZ

Nadie está obligado a dejar de beber, como nadie está obligado a tener que hacerlo. Pero lo cierto es que libre, es la palabra que repiten todos. «Quince días después de dejar de ser bebedora me siento libre, parece una frase hecha pero es que es la que mejor define mi estado actual», concluye Ana R. Hablo con ellos un viernes y ninguno siente ansiedad por los planes que harán y qué pedirán: han dejado de beber porque quieren y porque pueden.

Es fácil si sabes cómo

Cursos para dejar adicciones
Finca Las Bardas. Coo. Cantabria.
Más información 655882160

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