Mindfulness Correcto (Disciplina Mental) – Noble Óctuple Sendero
noviembre 27, 2025
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BoletinesResiliencia - Mindfulness y mucho más
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Geoffrey Molloy
Mindfulness consiste en prestar atención a tu vida con curiosidad abierta y sin juzgar: simplemente ver. Prestar atención, nos guste o no lo que está sucediendo.
Aunque mindfulness correcto suele figurar como el séptimo elemento del Noble Octuple Sendero, en realidad, junto con la Visión Correcta y la Intención Correcta, forma parte de una plataforma/estructura fundamental para todas las demás prácticas. Nuestra postura por defecto como adultos es estar distraídos, ya sea proyectándonos hacia el futuro o rumiando sobre el pasado. Ni siquiera vemos realmente las cosas, sino que echamos en falta algo e interactuamos con nuestras ideas, creencias o modelos de las cosas.
Para liberarnos de este estancamiento y para crecer, necesitamos saber cómo prestar atención de forma mindful.
No necesitamos enseñanzas budistas para que nos enseñen a prestar atención. Hay muchos coaches y expertos que saben cómo enseñar eso. Pero estos ejemplos de prestar atención siempre implican evaluación, deseo y objetivos. Queremos crear un plato perfecto, mejorar nuestra técnica de natación, mejorar nuestras habilidades para montar a caballo, mejorar nuestra capacidad para esto o aquello, o asegurarnos de que estamos saboreando una experiencia para producir un buen recuerdo de ella y disfrutarla más tarde. Mindfulness correcto no implica tales objetivos o deseos.
Mindfulness, al que me refiero aquí, es decir, mindfulness budista, consiste en prestar atención a tu vida con curiosidad abierta y sin juzgar: simplemente ver —o, mejor dicho, ser— lo que está sucediendo y prestar atención, nos guste o no lo que está sucediendo. También lo hacemos con una actitud de cariño hacia nosotros mismos. Esto hace que sea más fácil simplemente estar con las cosas que quizás no nos gustan (especialmente de nosotros mismos), y con un toque de humor. No nos tomamos a nosotros mismos ni lo tomamos todo tan en serio; un ligero toque de humor permite una visión más clara. La gente suele preguntarme: “¿Cuál es el objetivo?” La idea de no tener un objetivo vuelve locas a algunas personas. Yo suelo responder: “Hazlo por hacerlo”. Lo practicamos por el simple hecho de hacerlo, sabiendo que a través de la práctica llegaremos a ver cómo nuestra mente y nuestro corazón crean sufrimiento y felicidad, y que naturalmente elegiremos la felicidad.
La práctica concreta de mindfulness es sencilla. Tanto si estás sentado meditando como si te levantas para ocuparte de tu vida, la práctica es la misma. Presta atención a lo que está sucediendo: tu respiración, tu postura, la tarea que tienes entre manos. Cuando surjan pensamientos, sentimientos, sensaciones, emociones, recuerdos o aburrimiento en tu mente, obsérvalos sin preocuparte y vuelve a centrar tu mente suavemente en la respiración, el cuerpo y la tarea.
Cuando te sientas frustrado, enfadado, lleno de juicios y angustia, obsérvalo, siente cómo es y vuelve a la respiración o a la tarea.
Después de un tiempo, la práctica se vuelve automática, una forma de vida. Con mindfulness se vuelve más difícil engañarte a ti mismo; empiezas a ver ese espacio entre el estímulo y la respuesta. En vez de reaccionar inconscientemente, llegas a responder con mindfulness. Te vuelves menos esclavo de los hábitos inconscientes condicionados que has adquirido a lo largo de tu vida. No te dejas atrapar por ellos como antes. Surge un sentido natural de agradecimiento y sabiduría, una gran tolerancia y simpatía por uno mismo y por los demás.
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