La Visión Correcta (Sabiduría) – Noble Óctuple Sendero
septiembre 25, 2025
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Geoffrey Molloy
Las tres verdades universales son: la impermanencia, el sufrimiento o la insatisfacción y el no-yo.
En un post anterior he comentado lo que es el Noble Óctuple Sendero. Los ocho elementos del camino, que se describen como “correctos”, “sabios” o “hábiles”, se dividen normalmente en tres categorías: sabiduría, conducta ética y disciplina mental. Estos se conocen colectivamente como el Triple Entrenamiento. Estos entrenamientos se consideran esenciales para lograr la liberación del ciclo del sufrimiento (samsara).
La Visión Correcta es el primer elemento de la primera categoría Sabiduría.
Cuando me encontré por primera vez con la expresión “visión correcta”, sentí cierto rechazo visceral. De niño, había estado sujeto al dogmatismo del islam y el catolicismo y simplemente me sentía incapaz de aceptar ciegamente otra visión dogmática más. En el mejor de los casos, me sonaba a que lo “correcto” en “visión correcta” implica un tipo de visión especial, una especie de visión mística. No podía estar más equivocado. Esa percepción estaba muy relacionada con la idea, la gran mentira, de que la paz y la felicidad están “ahí fuera”. La visión correcta forma parte de un camino y el camino siempre está debajo de nuestros pies, aquí mismo. No podrías imaginar algo más real. No podemos hacer otra cosa que recorrerlo con lo que tenemos. Y lo que tenemos son nuestros propios ojos para hacerlo.
La práctica de la visión correcta consiste en tomar una decisión, momento a momento, de no aferrarnos a cómo queremos que sean las cosas, ni ignorar las partes que desearíamos que no estuvieran ahí, y no cerrar los ojos. Es mirar lo que está justo delante de nosotros.
La naturaleza de todas las cosas es la impermanencia. No podemos evitar el sufrimiento del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. Mira a tu pareja, a tu familia, a tus hijos, a todas las personas que conoces, a todas las personas que quieres. Mira también tu cara en el espejo. Debes saber esto: todos estamos destinados a enfermar, a envejecer, a morir. Haz una pausa, respira hondo. Siente la enormidad de ello, siente tu responsabilidad hacia los demás, sabiendo lo que sabes. Ver eso y permanecer con ello, hazlo parte de cómo te relacionas con tu vida, aunque sea difícil hacerlo. Esa es la visión correcta.
También, podemos entender la visión correcta a través de las “Tres Marcas de la Existencia”; son la descripción fundamental del budismo de cómo son las cosas.
Las Tres Marcas de la Existencia, también conocidas como las tres verdades universales, son las características fundamentales de todos los fenómenos, es decir, la impermanencia (anicca), el sufrimiento o la insatisfacción (dukkha) y el no-yo (anatta).
La próxima vez que pienses “Si tan solo…” o “Sería mejor si…”, en vez de simplemente seguir ese pensamiento, permítete experimentar realmente esta insatisfacción. Ese sentimiento es “dukkha”, la primera característica. Es lo que todos los que conoces sienten en mayor o menor medida… todo el tiempo. De esta manera, estás profundamente conectado con todos los que has conocido o no has conocido; en este aspecto, su experiencia del mundo es igual a la tuya. Los conoces y los entiendes de verdad.
Cuando ves caer la lluvia, las nubes que se deslizan, las olas que se mueven sin cesar o el sol que se mueve por el cielo, o ves florecer las flores con brillo y luego morir, o una conversación que termina, permítete experimentar plenamente la impermanencia (“anicca”, la segunda verdad). Siéntela como una ola que te inunda. No te resistas. Observa cómo se mecen los árboles con el viento; observa cómo se va el pájaro volando; observa la belleza de todo ello y sé consciente de que mañana serás diferente y de que un día morirás. Es igual para todos, y siempre ha sido así.
La última característica es “anatta”, el no-yo. Observa cómo te moldea constantemente lo que sucede a tu alrededor, los acontecimientos de tu infancia, las noticias, las personas que te rodean, y cómo tú, a su vez, los moldeas constantemente, cómo eres diferente con tus hijos que con tu amigo, que con tu colega, que con tu pareja, y reconoce que nada de lo que haces ocurre de forma aislada, que te afecta todo y todos los que te rodean. Ellos te moldean, como tú los moldeas a ellos. Eres una mezcla de condiciones y circunstancias, de subidas y bajadas que te permiten existir, estar aquí y ahora.
Elegir mirar directamente a cualquiera de las tres verdades universales, es tener la visión correcta. Estas verdades están disponibles para todos, en todo momento; no necesitamos el budismo para que nos diga que las cosas surgen o desaparecen, o que la gente siempre quiere algo más, o que las cosas afectan a otras cosas. Sin embargo, estas cosas son demasiado grandes, demasiado importantes para ser relegadas a una simple comprensión intelectual; necesitamos realmente observar y experimentar estas verdades y permitir que nos cambien. Estas dificultades son los elementos que definen nuestras vidas, pero podemos pasar toda la vida sin realmente verlas.
Resulta extraño y a veces difícil ver y aceptar las verdades de que todos sufrimos de la misma manera, de que todos estamos muriendo y de que ninguno de nosotros está separado de ninguna otra cosa. La visión correcta es realmente ese momento de descubrimiento, de despertar y de permanecer donde estamos, con los ojos abiertos, incluso cuando todo en nuestra sociedad está tratando de distraernos, incluso cuando todo en nuestro cuerpo nos dice que mantengamos los ojos cerrados.
La visión correcta, como gran parte de esta práctica, es una especie de aceptación.
Hazlo ahora. Mira a tu alrededor. Mira dentro de ti. La realidad es la realidad. Sea lo que sea lo que este momento te esté mostrando, es lo que cada momento ha mostrado. Es desgarrador y hermoso sin medida, y conlleva una responsabilidad que parece casi imposible de comprender. Es tu turno de observar. Es simplemente como son las cosas.
© Geoffrey Molloy
Para más información:
geoffrey@esfacilsisabescomo.com
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