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La Ira y el Enfado

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Geoffrey Molloy

Que surja ira o enfado no es el problema, sino cómo te relacionas con ellos. Si examinas las emociones que hay detrás, te ayudará a cambiar la historia de tu vida.

febrero 22, 2022

BoletinesResiliencia - Mindfulness y más allá

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Frustración, impaciencia, una tensión paralizante que te aprieta, sintiéndote como si podrías explotar de rabia. ¿Te suena? Bienvenido al club. La ira se encuentra dentro del rango normal de emociones humanas. La evolución nos ha dado la emoción de la ira para ayudarnos a superar peligros y para ayudarnos a conseguir lo que necesitamos para sobrevivir. La ira no es algo malo en sí; es simplemente una emoción, la cual, igual que cualquier otra emoción, puede ser útil o puede hacernos daño. En el trato diario entre unos y otros, muchas veces la ira hace daño.

Es probable que tú al igual que yo, vivas en una sociedad en la que no tienes que luchar por tu vida. Sin embargo, creo que en ciertas situaciones la ira sí, se puede justificar, especialmente en el caso de defender a otras personas incapaces de defenderse por sí mismas. Otros ejemplos podrían ser: cuando una población ya no aguanta la corrupción de la clase avariciosa que le domina; desigualidad terrorífica o una fuerza policial brutal y despiadada. Muchas veces es la ira colectiva la que finalmente consigue cambiar algo. La ira desenfrenada es destructiva y nada útil. Pero la ira también se puede canalizar para conseguir cambios frente a la injusticia.

Yo quiero hablarte de la ira del día a día, la que nos vuelve infelices a nosotros mismos y a otras personas. La ira puede hacer muchísimo daño. Si tenemos en cuenta el poder de la ira, es importante que la entendamos en vez de convertirnos en su víctima.

Vivir con ira crónica es vivir en un infierno auto-impuesto. Puedo pensar en pocas maldiciones peores que: “deseo que estés enfadado toda tu vida”.

  1. La ira es una emoción secundaria. Es una respuesta al miedo o al dolor (emocional o físico). La cuestión es si estás dispuesto a rebuscar más profundamente dentro de ti mismo; si puedes ser sincero contigo mismo sobre lo que estás sintiendo de verdad; si puedes examinar tus emociones detrás de esta ira con un sentido de cariño hacia ti mismo. Hacer esto muchas veces puede llevarte a un entendimiento, aceptación y liberación de la emoción subyacente.
  2. La calidad de nuestras vidas depende de la historia que nos contamos a nosotros mismos sobre nuestras vidas. Cuando estamos enfadados damos vueltas y vueltas a  esta historia en nuestras mentes, como un camión fuera de control bajando una cuesta a toda velocidad, destrozando todo. Vale, te hizo daño la persona o no se comportó tal y como tú crees que tenía que haberse comportado. “Shit happens” – “cosas que pasan”. ¿Durante cuánto tiempo vas a seguir agarrándote a esto? Así que, ¿Qué puedes hacer? Suelta tu historia; deja de echarle leña, pasa página. No lo tomes de forma personal. Toda persona tiene su propia historia, su propia batalla, su propio sufrimiento. (El que es jilipollas suele ser jilipollas con todos, no sólo contigo.) Asume la responsabilidad de tus emociones. Cuando echas la culpa de tu enfado a otras personas, entonces no tienes ningún poder para cambiar tu respuesta. Cambia tu historia. Haz que tú seas el héroe/la heroína, en vez de la víctima.
  3. El ego y un sentido inflado de tu auto-importancia dan lugar al sufrimiento. El ego odia no tener razón y muchas veces sacrificará la felicidad para tener razón sobre las cosas más intrascendentes. Observa esta tendencia de manera mindful y pregúntate: “¿cuáles son las implicaciones de esta actitud? ¿Es verdaderamente coherente con mis principios? ¿Me ayuda a mí o a otras personas?” Si exploras esta necesidad de tener razón, te puede llevar a tener un entendimiento más profundo de la situación, lo que a su vez, resulta en menos sufrimiento y una experiencia aumentada de felicidad.
  4. La ira causa separación; aleja a las personas; hace que se encierren o haya un enfrentamiento. Recuerda, sólo tú puedes asumir la responsabilidad de tus emociones; la ira nunca es culpa de la otra persona. Puede que sea difícil vivir a la altura de esta idea y a veces no lo harás. Pero si asumes tu responsabilidad y exploras tus emociones y la situación que lo desencadenó con un sentido de cariño hacia ti mismo, esto puede abrir la puerta a un cambio útil.

Cuando estamos enfadados, el enfado contamina todo – en especial el enfado oculto o que no hemos examinado, lo que puede llevar a comportamientos destructivos como la agresión pasiva. El enfado quita el brillo a tu experiencia de la vida.

Recuerda, el hecho de que surja el enfado, no siempre es el problema; lo más importante es cómo te relacionas con tu enfado, una vez surge. Si permites que las emociones del enfado desarrollen tu historia, la cual a su vez crea aún más enfado y más pensamientos de enfado, entonces te convertirás en un esclavo de la ira.

Sin embargo, si adoptas la actitud: “Dejaré que todo sea una enseñanza” con una actitud de cariño mindful hacia ti mismo, entonces la ira/el enfado se convierte en una oportunidad de conocerte a ti mismo mejor en tu camino hacia la auto-realización.

Me encantaría conocer tu punto de vista y experiencia sobre cómo haces frente al enfado en tu vida.

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