Emociones y Sentimientos, ¿qué son?

noviembre 4, 2025

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BoletinesResiliencia - Mindfulness y mucho más

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Geoffrey Molloy

emociones y sentimientos

los sentimientos y las emociones son esencialmente estados químicos diferentes que reconocemos como sensaciones corporales.

Las emociones forman parte de nuestro mecanismo de supervivencia: reacciones instintivas a los estímulos que suelen durar solo unos segundos o minutos. Son un «chip» de programación instintiva. Son respuestas químicas de todo el cuerpo ante nuestra percepción de los acontecimientos externos. Los sentimientos, por otro lado, son interpretaciones subjetivas de estas emociones, moldeadas por pensamientos, creencias, recuerdos y experiencias personales. Son la historia mental que creamos sobre la emoción. Mientras que las emociones son breves y universales, los sentimientos son más duraderos, profundamente personales y se crean a partir de experiencias pasadas e incluso de normas culturales, lo que los hace más complejos y con más matices que la respuesta emocional pura.

Si profundizamos más, podemos ver que los sentimientos y las emociones son esencialmente estados químicos diferentes que reconocemos como sensaciones corporales.

Aprendimos a sobrevivir a nuestros padres, familias e infancia. Ten claro que no existe tal cosa como una familia «normal»; todas son diferentes, desiguales y con sus “distorsiones” por lo que solo tenemos que adaptarnos para jugar con las cartas que nos han tocado. Todos aprendimos a sobrevivir a nuestro entorno infantil particular, a las personas, a las situaciones.  Puede que lo hayamos hecho tragándonos nuestro miedo, nuestra ira, nuestra humillación, nuestro sentimiento de inutilidad,  nuestro miedo al abandono. Las estrategias que adoptamos pueden incluir aprender a complacer y apaciguar. Es posible que hayamos aprendido a ser hiper-responsables, a ser excelentes estudiantes, perfeccionistas, a ser los graciosos, las ovejas negras.  Esto suele continuar en nuestra vida adulta. A menudo somos ciegos ante estas reacciones inconscientes y automáticas profundamente arraigadas que pueden causar un dolor real. En nuestra sociedad de consumo, esto a menudo conduce a la adicción. En este contexto, la adicción puede considerarse como lo que hacemos en vez de hacer lo que tenemos que hacer. Pueden ser relaciones tóxicas, alcohol u otras drogas, juego, sexo, pornografía, redes sociales, deporte, codependencia. La lista es inmensa.

Una parte fundamental del crecimiento, el camino hacia una mayor paz y felicidad, depende de cómo podamos hacernos conscientes de estos sentimientos inconscientes; cómo podemos relacionarnos con ellos o prestarles atención con una actitud de curiosidad abierta y cariño hacia nosotros mismos.

Si intentamos » solucionar el problema» de estos sentimientos huyendo, tratando de escapar,  tratando de reprimirlos o tratando de adormecernos, solo aumentamos nuestro sufrimiento y, en la mayoría de los casos, el sufrimiento de quienes nos rodean. Necesitamos hacernos amigos de estos impulsores invisibles de nuestras vidas, conocerlos, sentirnos cómodos con ellos, especialmente con aquellos que no nos gustan, especialmente con aquellos a los que tememos. Solo tememos lo que no entendemos. Estos sentimientos solo tienen poder en nuestras vidas cuando reaccionamos sin comprender. Cuando traemos estos sentimientos a la luz de la curiosidad, la comprensión amable y el entendimiento, pierden su poder.

No podemos hacer esto con la mente “solucionadora de problemas”. En cambio, necesitamos conectar con nuestro cuerpo, más concretamente con nuestras sensaciones corporales. Nuestro cuerpo no puede mentir, mientras que nuestra mente, por el contrario, es experta en contar historias. Las emociones y los sentimientos son, al fin y al cabo, estados químicos, sensaciones corporales. Al dar a estas sensaciones el espacio que necesitan, les permitimos comunicar su información. Pasamos de la reacción a la observación y la exploración. Cambiamos nuestra relación con ellas y, a través de ello, nuestra relación con nosotros mismos. Las transformamos.

La paz siempre está dentro de nosotros; el amor siempre está dentro de nosotros. Es nuestro estado natural. Solo tenemos que aprender a apartarnos de nosotros mismos para descubrir, para experimentar lo que ya está ahí.

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