CONÓCETE A TI MISMO
julio 10, 2026
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BoletinesResiliencia - Mindfulness y mucho más
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Geoffrey Molloy
El cambio se produce realmente cuando dejamos de intentar cambiar. Tu misión no es cambiar, sino centrarte en quién eres.
Por qué “conocerse a uno mismo” es más importante que cambiarse a uno mismo.
“Conócete a ti mismo” es una exhortación/consejo que se puede encontrar en casi todas las filosofías y en muchas tradiciones y culturas muy diversas; así ha sido durante miles de años.
Los que me conocéis sabéis que a menudo me refiero a la “gran mentira” de nuestra sociedad de consumo: la felicidad, la paz, etc., están “ahí fuera”, es decir, son algo que se puede comprar, ingerir o consumir de cualquier otra forma.
Esto es especialmente cierto en la era de las redes sociales, los teléfonos móviles, los algoritmos y la inteligencia artificial, que se aprovechan sutilmente de nuestras inseguridades, creando y explotando la sensación de que, de alguna manera, somos imperfectos, sobre todo en comparación con los influencers que llevan vidas online cuidadosamente seleccionadas, pero imaginarias y perfectas (muchos de los cuales venderían encantados a sus propias abuelas a cambio de más seguidores o dinero). Acabamos intentando ser algo que no somos, cambiarnos a nosotros mismos sin comprender primero quiénes somos o, de hecho, dónde estamos.
Quizás vivas con una sensación subyacente de vacío, de soledad, de dolor, tal vez como consecuencia de experiencias adversas en la infancia (nadie lo sabe porque mantienes una actitud sonriente o valiente). Puede que reconozcas estos sentimientos como desagradables y busques formas de llenar ese vacío. (Aquí es donde la filosofía consumista de “tómate algo” puede llevarnos por mal camino). Sentimos que necesitamos cambiar, mejorar, ya que no somos lo suficientemente buenos tal y como somos.
Aquí viene la buena noticia, aunque quizá te cueste creerla. Eres genial tal y como eres; ya tienes una paz infinita en tu interior; algunos podrían llamarla tu “naturaleza búdica”; es una conciencia luminosa inherente. Se conoce con muchos nombres.
Tu misión no es cambiar, sino centrarte en el descubrimiento: descubre quién eres.
Es mucho más interesante y productivo. Conocer y aceptar todo tu ser: las partes buenas, las malas, las raras, las que huelen raro, las oscuras. Cuando nos observamos con atención plena y curiosidad abierta (sin juzgar), con amabilidad hacia nosotros mismos y siempre con un toque de humor; cuando nos aceptamos con todas nuestras contradicciones, el cambio surge de forma natural, no a través de una autocrítica cruel ni de la fuerza de voluntad, sino a través de la transformación: miramos en lo más profundo de nosotros mismos, vemos lo que funciona y lo que no, nuestros valores cambian, nuestra percepción cambia; así, el cambio se produce de forma natural.
He aquí una paradoja: El cambio se produce realmente cuando dejamos de intentar cambiar.
La aceptación es tu súper-poder. Junto con la paciencia y la humildad. Ninguna de estas cualidades goza de mucha popularidad en nuestra cultura, pero son eficaces.
El mayor peligro para nuestro bienestar, para encontrar la paz en nuestro corazón, somos nosotros mismos. Los miedos, las esperanzas, las percepciones, las historias y las actitudes que no analizamos, mientras permanezcan sin analizar, se convierten, en la práctica, en la fuerza invisible que impulsa nuestras decisiones y acciones. A menudo nos condenan a quedarnos estancados, repitiendo patrones de comportamiento que causan sufrimiento.
Conocernos a nosotros mismos no debería significar una obsesión egocéntrica, sino más bien un proceso suave y continúo en el que intentamos estar presentes de forma consciente en nuestras vidas.
Cuando lo hacemos, aumentamos nuestras posibilidades de ver con mayor precisión cómo funciona el mundo, minimizando aspectos como las ilusiones, el apego y la aversión. Esto, a su vez, puede ahorrarnos mucho sufrimiento innecesario.
En Finca Las Bardas, nuestro objetivo es ayudarte a dejar de ponerte trabas a ti mismo para encontrar esa paz, esa conciencia luminosa que siempre está ahí, si tan solo pudiéramos liberarnos de las distracciones, aunque solo sea por un minuto.
¡Conócete a ti mismo!
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