Concienciación, Ser Honesto y Valor
octubre 14, 2025
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BoletinesResiliencia - Mindfulness y mucho más
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Geoffrey Molloy
Tres diferencias entre alguien que sigue bebiendo aunque intuye si vida sería mejor sin alcohol y una persona que se libera totalmente.
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El alcohol es una droga tóxica y adictiva, como cualquier otra droga adictiva. Cualquiera que consuma habitualmente una droga adictiva es dependiente de esa droga. Ninguna otra interpretación tiene sentido. La edad media para empezar a beber alcohol en nuestra sociedad es 15 años. La mayoría de las personas se vuelven dependientes antes de llegar a ser adultos. Por dependientes me refiero a que no pueden imaginar celebraciones, situaciones sociales, comidas, vacaciones, momentos de relax, etc, sin alcohol. De hecho, la idea de tener que hacer cualquiera de estas cosas sin alcohol probablemente les resulte incómoda. Esto puede manifestarse en forma del pensamiento: “No sería lo mismo sin alcohol, ¿verdad?”. La consecuencia de esto es que vivimos en una sociedad en la que la mayoría de los adultos nunca han experimentado su vida adulta sin ser dependientes del alcohol.
Entonces, ¿cuál es la diferencia entre alguien que sigue bebiendo incluso cuando intuye, o al menos es ligeramente consciente, de que probablemente estaría mejor sin alcohol, y la persona que se libera de la dependencia del alcohol?
Tras muchos años de experiencia, diría que las principales diferencias abarcan las siguientes cualidades:
Concienciación: las personas están lo suficientemente despiertas y presentes en sus vidas como para salir de la ignorancia cómoda pero a su vez absurda del “mal de muchos, consuelo de tontos” y reconocer que, a pesar de toda la publicidad, el lavado de cerebro, la presión social, la manipulación y las ideas parasitarias, el alcohol les impide estar plenamente presentes en sus vidas. Esto les impide desarrollar plenamente su potencial.
Ser honesto: la concienciación no sirve de mucho si no eres honesto. Ser honesto suele ser incómodo. A menudo, esto requiere que, en vez de la ignorancia intencionada, veamos y aceptemos verdades incómodas:
· “No estoy plenamente presente para mi familia, para mis hijos”.
· “No soy capaz de funcionar plenamente con resaca”.
· “La idea de no beber alcohol me pone nervioso”.
Valor: El valor de hacer algo al respecto, de enfrentarte a tu temor, de ir contra la corriente y la percepción manipulada del alcohol en nuestra sociedad; el valor de anteponer tu salud y tu bienestar a la presión social y a la aprobación de tus amigos bebedores y al lavado de cerebro.
Por mucho que nos hayan lavado el cerebro para creer lo contrario, estas son las características de las personas sanas, de las personas en su sano juicio. Todas ellas son dignas de nuestra admiración.
Cuando te liberas de la dependencia del alcohol sin echarlo de menos, sin sufrir, no envidiarás a tus amigos bebedores, sino que ellos te envidiarán a ti.
Como me dijo un cliente: “ahora que NO bebo, siempre juego con ventaja”.
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