Acción Correcta (Conducta ética) – Noble Óctuple Senero
octubre 16, 2025
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BoletinesResiliencia - Mindfulness y mucho más
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Geoffrey Molloy
Es importante entender que no hay ninguna acción que es siempre y absolutamente “correcta”.
La acción correcta se refiere a las acciones guiadas por la sabiduría y la compasión. La sabiduría significa responder a lo que el momento presente requiere sin irritación ni molestia, y por lo tanto sin generar sufrimiento para nosotros mismos ni para los demás. Cuando nuestra mente no está agitada, somos menos propensos a actuar en piloto automático, de manera que cause daño. Con una visión mucho más clara de lo que se necesita para beneficiar a todos, incluidos nosotros mismos, hacemos lo que es necesario dentro de nuestras posibilidades. Si nuestra capacidad actual es limitada, cultivamos las condiciones que mejorarán nuestra capacidad de aportar beneficios, como cuidar nuestra salud, utilizar nuestro tiempo de forma más inteligente, y aprender nuevas habilidades.
Es importante entender que no hay ninguna acción que es siempre y absolutamente “correcta”.
Las acciones que fueron útiles e hicieron que alguien se sintiera apoyado en un momento dado pueden herir y ofender en una situación diferente. Es importante recordar que cada momento es completamente nuevo: las causas y condiciones están en constante cambio. La persona que una vez se benefició de una acción ya no es la misma persona, ni tampoco lo es la persona que le ayudó. La relación entre ambos ha cambiado, al igual que la situación. No existe una acción intrínsecamente “correcta”, ni tampoco existe una persona “útil” que realice acciones “útiles” de forma independiente.
Es importante entender que contribuimos con lo que podemos, trabajando con nuestras circunstancias actuales para beneficiar a todos los involucrados, reconociendo plenamente que nuestra acción es solo una parte de todas las causas y condiciones globales. Hacemos lo mejor que podemos dentro de nuestro círculo de acción/influencia, sin apegarnos a un resultado concreto. De esta manera, no generamos sufrimiento para nosotros mismos ni para los demás al esforzarnos por ser personas “serviciales” o “generosas”. Tal esfuerzo sería actuar con apego egocéntrico, lo cual, aunque sea bien intencionado, no es una acción correcta.
La acción correcta podría incluir no tomar ninguna acción.
Los momentos de no acción, como los de la meditación sentada, pueden ayudarnos a obtener una visión profunda de nuestra mente ocupada y orientada a la acción. Hacemos todo lo posible por mantener una visión clara de los cambios momento a momento de todos y de todo en la situación para identificar la acción que es beneficiosa para todos.
Lo importante es entender que cada uno de nosotros hacemos un diferencia lo queramos o no y deberíamos actuar siempre con esta consciencia. Nuestras acciones siempre tienen consecuencias. Al prestar atención a nuestra experiencia y al efecto de nuestras acciones en los demás, nos damos cuenta de cómo algunas acciones aparentemente inofensivas pueden resultar hirientes de manera sutil. Al comprender que nuestras acciones tienen un efecto dominó, nos sentimos motivados a desaprender incluso los hábitos más sutiles que causan daño.
Beneficiar a los demás puede adoptar muchas formas. Al estar plenamente presentes, nos hacemos más conscientes de la acción adecuada para cada momento. Trabajando con las causas y condiciones en lugar de imponer nuestra idea egocéntrica de lo que debería suceder, hacemos lo necesario para aliviar el sufrimiento y también traer paz y felicidad. Practicando con esta actitud, con esta visión aumentan las posibilidades de que nuestras acciones se vuelvan más acordes con la sabiduría y la compasión.
© Geoffrey Molloy
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geoffrey@esfacilsisabescomo.com
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